María Romero

1 retrato biografiada maria-romero

Santiago de los Caballeros, Sinaloa, México. 1962.

«Soy una artista que diseñé mi vida».

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María Romero

Uno busca a alguien que lo escuche, aunque con ella uno encuentra a alguien que le habla. Esa es María.

Desde niña ha gustado del dibujo, lo cual considera un acto placentero; a sus trece años ya sabía que sería pintora, y más tarde se convertiría en una artista como aquellos referentes de su biblioteca escolar. Como dibujante creció en un entorno familiar y académico privilegiado que la motiva a iniciar este camino, como el que traza el recorrido de un lápiz sobre la hoja en blanco: visible, definida e infinita.

En 1979 ingresa a la Escuela de Artes y Oficios en Culiacán Sinaloa. De forma complementaria a las materias tradicionales del programa de artes plásticas, aprende sobre perspectiva, joyería, encáustica, ética, moldes y vaciados, desde entonces encuentra un interés muy particular en conocer y dominar distintas técnicas y materiales, esta habilidad la distingue para proyectos futuros. En 1984 se traslada «hasta» la Ciudad de México para convertirse en artista visual y seguir su sueño, es así que María ingresa a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda».

Luego del terremoto que sacudió a la Ciudad de México en 1985, y de perder cosas que quedaron para siempre entre los escombros del edificio que habitaba, se integra al Centro Nacional de Investigación y Documentación de Artes Plásticas como parte del equipo que documenta la trayectoria de artistas, en particular de la Escuela Mexicana de Pintura. Participa así en la investigación y catalogación de vida y obra de artistas importantes; el resultado de dicho trabajo quedará como material de consulta o libros para venta al público y una de sus actividades favoritas, en ese proyecto, era la de salir y entrevistar a artistas con trayectoria.

El dibujo, la línea en transición, la lleva a integrarse al Museo Nacional de La Estampa (MUNAE) como responsable del área de curaduría, con un mandato muy claro: preparar el museo para su inauguración. Ahí realiza el inventario de la obra del Taller de la Gráfica Popular (TGP) junto con la escultura Patricia Mejía. El museo es inaugurado por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado el 17 de diciembre de 1986. Estar en el área de curaduría privilegia a María con una convivencia íntima a las obras de Durero, Manila, del Ukiyo-e, la bitácora de Leopoldo Méndez y de José Guadalupe Posadas; más tarde bajo la dirección de Beatriz Vidal inician la colección del MUNAE con obra de artistas contemporáneos. María dibuja.

Con la idea de retomar su carrera como pintora, monta su estudio para dedicarse de tiempo completo a la creación. A la par, y con la experiencia de anteriores actividades, bajo contrato personal realiza el inventario y registro de obra gráfica, apuntes y dibujos de Pablo O´Higgins; de los pintores Byron Gálvez y Javier Arévalo. Del último coordina una exposición homenaje en el Museo del Palacio de Bellas Artes titulada «Yo el pintor», que se inauguró en 1990. Todo le anterior contribuye a formar su gusto y capacitación para coordinar proyectos, administración de recursos técnicos y humanos.

María es distinguida con el “Premio de Adquisición Bienal del Noroeste” en 1994 y “IX Salón de la Plástica Sinaloense” en 1991. Obtuvo también mención honorífica en la “III Bienal de Monterrey” 1997, Salón de Pintura “Antonio López Sáenz” Sinaloa en 2000, “VI Bienal del Noroeste” en 1997. Y más tarde recibe las becas de “Jóvenes Creadores” en 1995, “Creadores con Trayectoria”, Sinaloa, en el 2000 y “Fomento Proyectos Culturales” CONACULTA-FONCA, en el 2004.

Al regresar de una larga estancia en Europa en 2003, en la que expuso en Portugal, Varsovia, Austria, Berlín, Londres, Senegal y Namibia, se encuentra y convive cotidianamente con su hermano, quien es ese momento estudia diseño; a partir de ahí comienza su convivencia con diseñadores y reconoce las capacidades de estos; «ahí tomé conciencia de la existencia del diseño gráfico», afirma María. Su primer incursión en el diseño gráfico, o segunda si consideramos lo hecho con el TGP, es la realización de la portada del libro La Gioconda en bicicleta de Guillermo Samperio.

En enero de 2005 convoca a artistas y diseñadores para realizar la instalación pública Banderita, Banderita… que consiste en rodear el Zócalo capitalino de la Ciudad de México la noche del 23 de febrero con 5000 soldaditos de plástico para resguardar el lábaro patrio durante el Día de la Bandera. Esta acción es el punto de partida para que María comenzará a dirigir proyectos con diseñadores gráficos y vincularlos con ejercicios propios del arte; cabe destacar el gusto y asombro —con los resultados— por parte de éstos por colaborar con una artista plástica. Tras el resultado, la aparición en anónimo en periódicos de la ciudad, funda grupo horma, junto con Iván W. Jiménez, un espacio que reúne a artistas y diseñadores para realizar arte público.

El grupo horma (concilio arte y diseño) nace a principios del 2006 y entre sus actividades realizan arte público, conversaciones con artistas e investigadores, talleres (hormas) y gestión cultural. Además de fundar el grupo, al asumir María la dirección el proyecto éste adquiere una visión plástica, de esa forma construye lo distinto y diferencia a éste de otros espacios académicos. El grupo y María como una de sus líderes, reúne a los creativos que imparten los talleres y juntos construyen el programa de enseñanza y actividades, por lo que durante 8 años ha sido parte de la formación de diseñadores en México. Titular de la horma de creatividad, ante su mirada han posado diseñadores en búsqueda del podría ser; para muchos de ellos trabajar con María ha cambiado el rumbo de su vida personal y/o profesional. Bajo la premisa de que el «diseño no es arte», la presencia clara de una artista en un proyecto de formación se convierte en un diferenciador no sólo en los objetivos de aprendizaje, sino también en el espíritu, modo de ver, de vivir y hacer el diseño; con sus historias y enseñanzas ha inspirado a decenas de diseñadores. Durante los años consecutivos, María realiza obra gráfica para portadas de libros y revistas, participa en la dirección de arte de la revista ene o (ensayo del diseño), publicación mexicana dedicada al diseño gráfico, entre 2008 y 2012.

Es 2013 es invitada a ser Consejera del Abierto Mexicano de Diseño, siendo la única artista visual que lo conforma, desde su quehacer contribuye para que las actividades del festival, objetivos y deseos se enriquezcan con la perspectiva del arte. Con la convivencia que ha acopiado con los diseñadores, tipógrafos, ilustradores, animadores, programadores y artistas, presenta el proyecto Escribe Escribano. Ésta es una instalación pública que rinde homenaje a los escribanos de la Plaza Santo Domingo del Centro Histórico de la Ciudad de México, consiste en montar 35 letras gigantes móviles para que la gente construya palabras y las comparta. A su vez, la pieza suma 27 ilustraciones y 27 animaciones de cada una de las letras del alfabeto, un Juego DeMemoria tipográfico impreso y digital, un libro electrónico y una App. En este proyecto María gestiona y dirige a más de sesenta creativos.

Partícipe en la formación de diseñadores desde la óptica del arte, interesada y comprometida con el desarrollo de jóvenes diseñadores, María Romero diariamente recibe en su taller a estudiantes de diseño para trabajar con ellos en proyectos plásticos, dirige su empresa, cose, juega y habita en su obra; María dibuja.

 

por Iván W. Jiménez, Centro Histórico de la Ciudad de México, febrero 2014.

 

Más información: www.mariaromero.com