Marcela Romero

1966 Ciudad de Paraná, Argentina

Marcela Romero

 

Marcela Romero nació en 1966 en la ciudad de Paraná, Argentina. Entre los recuerdos de su infancia aparecen los libros de arte y literatura, de entre muchos libros que moraban en la casa familiar. Luego, durante la adolescencia, asistió a los talleres de la artista plástica y poeta Gloria Montoya, de donde surgirían sus primeras obras visuales, que auguraban ya un claro perfil gráfico a través de composiciones de colores planos y líneas definidas.

En 1983, tras finalizar los estudios secundarios, se trasladó a la ciudad de Rosario. Si bien contaba con un recorrido dentro de las Bellas Artes la opción por una carrera universitaria recayó en la facultad de Arquitectura. Hay que mencionar que, en esa etapa de transición a la democracia, las universidades argentinas vivían un proceso de normalización interno que trajo aparejado la apertura de nuevas carreras, entre ellas las relacionadas al Diseño y la Comunicación Visual. En el caso de la Universidad Nacional de Rosario, el proyecto vinculado a Diseño Gráfico se iba a desprender a partir de un ciclo común a Arquitectura y Urbanismo, pero nunca se terminó de plasmar. Luego del cursado del primer ciclo, y ante la fallida apertura de la Carrera de Diseño Gráfico, su formación formal se volcó a Bellas Artes. Así, después del paso por la carrera de Arquitectura comenzó la etapa de Bellas Artes, de cuya formación valora la profundización en lo relativo al color y a la técnica del grabado. Por otra parte, reconoce que el mayor caudal de conocimiento provino de los libros, de la práctica profesional y, poco después, de la docencia. En ese tiempo de intensa participación política en la Universidad es cuando conoce a su compañero de ruta: Pablo Cosgaya.

Hacia finales de la década del 80 comenzó a tomar parte en proyectos laborales, primero dentro del ámbito publicitario y también con la modalidad freelance para luego, en 1992, fundar el estudio que, desde entonces, dirige junto con Pablo Cosgaya. A comienzos de los 90 participó de la revista Bastardilla –publicación de formato compacto que integraba arte conceptual, gráfica y teoría–, junto con Héctor Gatti, Carlos Gandolfo y Pablo Cosgaya. Recuerda especialmente aquellos trabajos que le dejaron una enseñanza. Su extensa trayectoria profesional –en el campo del diseño editorial (diarios, revistas y libros), el diseño de identidad y la comunicación institucional–, le permite trazar un recorrido de ida y vuelta entre teoría y práctica, una articulación entre el pensar y el hacer. Una vocación que integra de manera armoniosa tanto al placer como al conocer. Entre los múltiples proyectos en los que tomó parte aparecen los llevados a cabo para el Centro Cultural Parque de España, el Museo Histórico Provincial Julio Marc, la expedición Expedición Paraná Ra’anga, el Sindicato de Prensa Rosario, el Complejo Educativo Hispano Argentino, la publicación Transatlántico del Centro Cultural Parque de España de Rosario, el periódico Acción, la guía literaria Rosario Ilustrada, la firma Madera Prima, la asesoría en el diseño de los refugios para usuarios de transporte urbano de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros.

Su carrera docente había arrancado en 1986 como ayudante en el taller de dibujo de Claudia del Río. Allí se orientó fundamentalmente a la técnica del collage a través de medios analógicos. Ya en 1994, con la apertura de la cátedra de Pablo Cosgaya en la Carrera de Diseño de Tipografía en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), comienza una etapa de crecimiento, no exenta de desafíos, en la tomó parte en el armado del equipo docente, la reflexión sobre la práctica del taller y la creación de una propuesta pedagógica integral. Su trabajo como Profesora Adjunta de Tipografía I ha dado lugar a muchos frutos. En la actualidad, la Cátedra Cosgaya se define como un sujeto colectivo con identidad propia, un espacio enriquecedor y estimulante.

Su aporte a la promoción de la tipografía argentina ha sido intenso. En 2001, fue curadora de la exposición expoEstudiantes en el Encuentro Internacional Tipografía en Buenos Aires, organizado por la revista tipoGráfica. A partir del surgimiento del colectivo T-convoca, en 2003, su rol como coordinadora del ciclo facilitó la organización de 67 eventos, entre conferencias, visitas y clínicas. Es interesante recordar que la proyección de este espacio resultó determinante para que, durante la primera década del milenio, los conocimientos tipográficos se difundieran a nivel local y regional, e incluso surgieran valiosos proyectos entre sus asistentes. En 2006, coordinó el grupo de Diseño con Tipografía en la edición de Bienal Letras Latinas de aquel año. Dos años después fue elegida para actuar como Jurado de la Bienal Tipos Latinos 2008 en representación de Argentina.

Su compromiso con la actividad docente la llevó a la coordinación académica de la Carrera de Diseño de Tipografía (CDT) en la UBA. Esta participación fue determinante para que, tras la elaboración de una propuesta académica de calidad, la carrera abriera sus puertas en 2009. Desde este rol trabajó en el plan de estudios, los fundamentos de la carrera, el organigrama y los contenidos mínimos de cada asignatura.

Por otra parte, integra el Comité Editorial del proyecto Open Educational Resources for Typography (OERT), junto con Pablo Cosgaya, David Crossland y Natalia Pano. OERT es una plataforma educativa abierta destinada a la difusión del saber tipográfico, desarrollada en base al material de estudio que, desde 1994, elabora la Cátedra Cosgaya (FADU/UBA) en torno a 3 ejes: teoría, práctica e historia. Tanto en la Cátedra como en el proyecto OERT Marcela se aboca a la producción y a la edición del material a publicar.

En 2011 se convierte en socia y fundadora de Omnibus-Type, fundición digital dedicada a la producción de tipografías para impresión y sitios web, junto con Pablo Cosgaya, Jorge de Buen y Héctor Gatti. En cuanto al diseño tipográfico, previamente había diseñado la tipografía CDIcons en colaboración con Pablo Cosgaya.

A lo largo de los años una suerte de vocación viajera le ha aportado una perspectiva enriquecedora. Un recorrido que abarca desde los constantes viajes entre Rosario y Buenos Aires –ciudades en donde transcurre su actividad profesional y docente–, los lugares de Argentina y América Latina en donde dictó cursos y conferencias, su paso por aquellos sitios que le dejaron una huella, como la visita al Museo Plantin-Moretus de Amberes o el contacto con el trabajo de Rudolf Koch, en Offenbach, y, aquellos que con especial énfasis impactaron en el plano sensorial, con las imágenes y colores de Brasil, México, el norte argentino, Misiones y, por supuesto, los variados tonos del Paraná.

Entre las múltiples cualidades, Marcela Romero se destaca por estimular y cooperar en el desarrollo de proyectos grupales. Solidaria y laboriosa a la vez, asume los desafíos de un modo pragmático y eficiente, pero sin perder jamás la calidez y el equilibrio que forman parte de su ser.

 

Miguel Catopodis,

Buenos Aires, junio 2013