María Mercedes Salgado

Quito, Ecuador, 1963

María Mercedes Salgado

“Estábamos en Paris viviendo ya algún tiempo. Fue un invierno pesado, con poco trabajo y yo empecé a cansarme de trabajar a la sombra de Alain, porque él era la cabeza, el que daba la cara cuando, antes de conocerlo, yo tenía también mi propio brillo profesional. Habíamos planeado volver a Cuba para continuar con unos proyectos, pero unos días antes le dije: ‘Anda tú, yo me quedo; quiero ver si soy capaz de conseguir un trabajo en París, sola’. A él le pareció una muy buena idea, me dejó una lista de 10 contactos y se fue.”

María Mercedes nació y se formó en Ecuador, al interior de una familia de diseñadores: un hermano arquitecto y dos hermanas diseñadoras industrial y gráfica. Su padre ingeniero, constructor de puentes, carreteras y, entre otros edificios, del más alto de Quito, la Corporación Financiera Nacional; fue también Alcalde de la ciudad de Latacunga, provincia de Cotopaxi, en el año 1959. Su madre, además de dedicarse a las tareas domésticas, empezó a vender enciclopedias a sus 50 años, una mujer emprendedora y creativa en la resolución de los problemas cotidianos. Como dice María Mercedes, “el diseño es resolver creativamente problemas de comunicación y de función”. Tal vez eso influyó en las profesiones de los hijos de esa familia.

María Mercedes quiso estudiar bellas artes pero le atemorizó declararse artista. Entonces, estudió diseño de interiores, terminó; hizo la tesis, pero no se graduó. Después anduvo sin saber qué hacer; no le interesó mucho montar y desmontar paredes. Un día, en un bar cerca de la Universidad Católica, se encontró con un amigo quien le habló de una Escuela de diseño gráfico de la que María Mercedes nunca había oído. Él le explicó que eran las bellas artes aplicadas a algo útil para comunicar. Inscribirse en el recientemente fundado Instituto Metropolitano de Diseño le cambió la vida a María Mercedes. Egresó y se graduó en la primera promoción, en 1989.

María Mercedes fue una de mis mejores alumnas; era inquieta, curiosa, creativa. Siempre incursionaba en las formas, herramientas y materiales e investigaba y argumentaba sus ejercicios. Estas cualidades fueron transferidas a su labor profesional. Su primer trabajo, siendo aún estudiante, fue ilustrar para la Revista Diners.

Luego trabajó en publicidad. Aunque allí aprendió mucho, fue algo que no le apasionó y no sintió como suyo. No fue sino hasta que recibió una llamada de uno de los periódicos más reconocidos del Ecuador, El Comercio, que definió su carrera. La llamaron para que se integrara al equipo que estaba rediseñando la imagen y el departamento gráfico y editorial del diario. Esta experiencia fue su mejor escuela y marcó su carrera en diseño editorial. Tuvo la oportunidad de conocer el trabajo de varios asesores internacionales sobre el tema; visitó diversos periódicos internacionales; tomó un curso en el Pointer Institute, en Estados Unidos. Sin embargo, después de un año de aprender muchas cosas interesantes en el mundo del diseño editorial, renunció al diario.

El día de su renuncia, se encontró con el que más adelante sería su socio y esposo: un francés que trabajaba en el negocio de las computadoras Apple, un manjar que recién ingresaba al país y era apetecido por todos los nuevos diseñadores. Con Alain Gilles Bastide trabajó en su estudio de diseño “Communication, Concept, and Design” (CCD), en el que desarrolló ilustración, imagen corporativa y publicidad, y profundizó en la conceptualización y realización del diseño. Hicieron una buena dupla: ella, creativa y ejecutora; él, bueno en los negocios y en la tecnología.

Se casaron en 1991 y en 1992 se trasladaron a Francia, desde donde trabajaron con varias empresas del mundo. Comenzaron una serie de viajes, idas y venidas realizando múltiples trabajos de diseño, sobretodo en el ámbito comercial. No era fácil encontrar trabajo en los campos artístico y cultural, que ella extrañaba. Cuba se volvió uno de los objetivos; querían hacer un CD sobre la vida del Che. “Alain es un tipo muy hábil, un gran seductor y cuando tiene un objetivo en la cabeza, trata de acercarse lo más posible a ese objetivo. Yo de una manera un poco naif, cándida, lo seguí. Me llevó a lugares interesantísimos; conocí cosas que jamás se me hubieran ocurrido”.

 

Una diseñadora ecuatoriana en el mundo y en Le Monde

Roja de vergüenza cada vez que hacía una llamada, María Mercedes comenzó a pedir citas en estudios y empresas de diseño reconocidas en París. Se presentaba con su pequeño librito, “mi book”, del tamaño de una chequera, que contenía una recopilación de trabajos realizados. La recibían, les gustaba el portafolio, mostraban interés, pero le decían que no había trabajo. Cansada de las negativas, decidió hacer un alto y compró su pasaje a Cuba. Cuenta que estaba harta, quería sol, hombres guapos y calientes, oír piropos en las calles y estar en donde a una mujer le hacen sentir bien.

Faltaba la última entrevista que había sido confirmada 20 días atrás, en Le Monde. Una vez allí, la condujeron donde la primera mujer directora de arte del diario, Dominique Roynette. María Mercedes llegó con retraso, desanimada y hasta vestida con unas tremendas plataformas y pulseras que rechinaban en los corredores, nada acorde con el ambiente serio de esa redacción, pensando que era imposible que le dieran un trabajo en el Le Monde.  “Le presenté mi book, que vio sin mayor interés, y un CD con el rediseño del Diario Manabita. Cuando vio el manual de estilo que habíamos hecho, dijo: ‘Tengo algo que ofrecerte, la carta infográfica, ¿te interesa? ‘Yo nunca había hecho una infografía, pero no iba a rechazarlo. ¡Tuve que ir a ver al diccionario!”.

María Mercedes desarrolló la propuesta de trabajo y se embarcó para La Habana. Un mes después, Dominique la llamó y le dijo que debía volver lo antes posible porque su propuesta había sido aprobada. Le dieron luz verde y así se afirmó su carrera en diseño editorial. Terminado este proyecto, continuó en Le Monde, en diversas revistas y suplementos. Luego fue Directora de Arte de Le Monde Interactif, un semanal sobre nuevas tecnologías y otros suplementos. Trabajó en todas las ramas y niveles relacionados con el diseño editorial, fotógrafos, ilustradores, dibujantes, diagramadores, todo pasaba por sus manos.

María Mercedes comprendió la importancia de lo visual dentro del contexto escrito, por lo que propuso ilustrar esas páginas con los mejores afichistas, diseñadores e ilustradores del mundo, con quienes trabajó vía internet, proporcionándoles espacios de opinión visual sin estar supeditados a ningún texto.

 

De regreso al Ecuador y a América Latina

En el año 2006, decidió regresar a su país porque le pesaba la distancia de su familia y quería instalar su base en Ecuador. Nunca pensó en una estabilidad absoluta, pero quiso estar en América Latina y sintió la necesidad de entregar los frutos cultivados en Europa a su país. Regresó a Guayaquil, donde instaló su estudio y vivió con su segundo esposo, de nacionalidad húngara, en Las Peñas, barrio colonial del centro histórico del puerto.

Tocó la puerta de El Expreso, con quienes firmó contrato inmediatamente para hacer el rediseño del diario. Luego trabajó en El Telégrafo, un diario privado que había pasado por problemas económicos y se encontraba en remate hasta que en 2008, el Presidente Correa asumió la deuda y lo convirtió en diario público. Su director “tímidamente me propuso trabajar ahí, porque él sabía de mi experiencia y creía que sería inalcanzable económicamente. Se equivocaba, porque mi intención no era venir a estafar en mi país. Llegamos a un acuerdo. Me fascinó lo que me propusieran: es el proyecto de mi vida. Imagínate lo que es hacer la refundación de un diario, donde tienes carta blanca para definir desde el formato, cambiar el logotipo… es decir, es ‘el proyecto’, hacer el diseño editorial de un diario, el concepto gráfico de un diario…” y María Mercedes nos contó cómo se desarrolló todo hasta el lanzamiento del diario el 17 de marzo del 2007.

Desde entonces, se ha encargado de la dirección artística, de crear espacios inteligentes, es decir, que cada elemento gráfico, al igual que el texto, sea muy bien pensado: “la legibilidad es primordial, que no haya ruido; que el ojo sepa dónde caer directamente”. Implementa también la página dos, un espacio para recoger opiniones visuales de artistas, ilustradores, diseñadores, afichistas del mundo. Este es su mejor aporte dentro del diseño editorial y del desarrollo cualitativo del diseño gráfico en Ecuador.

Recientemente, María Mercedes regresó de París, donde fue invitada a dictar un taller de producción de carteles, otra rama del diseño que ha desarrollado desde hace 15 años participando en bienales y creando afiches en el ámbito cultural en Francia.

 

María Luz Calisto, Ecuador 2009

 

Sitios relacionados:

http://www.salgado-design.com/

http://www.expreso.ec/

http://www.expreso.ec/

http://www.gazeta.pl/

http://www.eldiario.com.ec/

http://www.granma.cubaweb.cu/

http://www.elcomercio.com/

http://www.labuenaprensa.blogspot.com/

 

Fuentes:   Entrevista realizada en Guayaquil el 7 de noviembre de 2008. Conversaciones mantenidas telefónicamentre y vía mail durante el 2008

Colaboración: Gisela Calderón, Soledad Cruz, Maricruz González y Ana Morán.