Carolina Arnal

Caracas, 1960

El diseño: de la esencia a las causas

En 1960 la ciudad de Caracas estaba bañada de una cierta euforia por las reformas políticas que desde un par de años impulsaba la gesta democrática. Un aire de civilidad y de cambio se imponía. Ese año nace Carolina Arnal en el seno de una familia orgullosa de su venezolanidad.

Su papá, un hombre muy trabajador, con vocación pública, era el que cuidada las tradiciones y las costumbres; a su mamá le gustaba retar las convenciones. Carolina es la segunda de tres hijos, única hembra y, de alguna manera, siente que tiene un rol en la familia de mediadora, de catalizadora de las relaciones. A raíz de la separación de sus padres, vivió en la casa de sus abuelos. La convivencia con su abuela materna fue su contacto con la feminidad. Su familia ha sido un pilar importante para aprender sobre solidaridad, justicia y convivencia.

“Yo fui el típico caso de la niñita que siempre pintó en el colegio y que destacaba en el salón de clases. Cuando llegó el momento de ir a la universidad no tuve ninguna duda que quería estudiar diseño. Para mí era un asunto de vida o muerte entrar al Instituto de Diseño (Neumann).”

Su personalidad es multifacética y por eso asume con igual naturalidad estudiar diseño mientras participa en el coro de la Cantoría Alberto Grau. Así se conecta con el mundo de la música y establece relaciones de amistad y camaradería que han durado toda la vida.

Arnal reconoce en las figuras de sus profesores del Instituto de Diseño aportes importantes de su formación. De Heinz Rose, en las clases de dibujo, aprendió a ver; de Teresa Casanova, la sensibilidad por el color; y de Sigfredo Chacón como profesor de Diseño gráfico y tipografía aprendió: estructura, coherencia, formalidad.

Fue precisamente por recomendación de Sigfredo Chacón que Arnal entra a trabajar a la Galería de Arte Nacional (GAN) en Caracas. De hecho comenzó su trabajo allí al día siguiente de graduada en el año 1982.

En ese momento entra en contacto con dos personas que son figuras de referencia en su carrera y quienes se convertirían con los años en sus socios: Oscar Vásquez, quien se desempeñaba como Jefe del departamento de Diseño y Waleska Belisario. Sobre su experiencia en la GAN, Arnal comenta que fue el espacio donde completó su formación.

La esencia

En el Instituto de Diseño tuvo también como profesores a Gloria Carnevali y Julio Planchart quienes le dieron clases de filosofía y fueron una referencia importante para ella. Al graduarse de diseño entró a estudiar filosofía en la Universidad Central de Venezuela mientras trabajaba en la GAN. Estudios que luego abandonó al dar a luz a su primer hijo.

“Estudiar filosofía me fue muy útil para la vida y para el diseño. Allí aprendí conceptos como la esencia, que sirve para darle orden a la intuición, y las teorías del conocimiento y del lenguaje. Para mi, la esencia en el diseño gráfico es la capacidad de conquistar al espectador con sólo un vistazo fugaz. No necesitas filosofía para ser un buen diseñador, pero es un ‘bonus track’.”

Bajo la dirección de Manuel Espinoza, la GAN fue la escuela de muchos diseñadores en la época. Fue un espacio donde había especial atención al conjunto de actividades que circundan una exposición: la investigación, la conservación, la educación y el diseño gráfico. En paralelo con el desarrollo de muestras, y con la misma intensidad, se desarrollaron libros, catálogos, carteles y guías didácticas de excelente calidad. Pero más allá de los formatos impresos el diseño también tocaba aspectos relacionados con la museografía, la rotulación y las fichas técnicas.

“La historia reciente de lo que habitualmente se asocia a la idea de diseño gráfico en Venezuela coincide, en varios costados, con la historia y evolución del catálogo de arte. Hablar de diseño, así, a secas, sugería al menos hasta la década pasada, una relación automática con la edición de folletos de exposición.” 1

Por esos años Arnal conoce al arquitecto especializado en diseño museográfico Rafael “Gongó” Santana con quien se casa en 1984 y con quien tiene dos hijos: Manuel y Martín.

El trabajo de la GAN se fundamentaba en la estructura de taller, con proyectos asignados bien fuera individualmente o en equipo. Era un ambiente de discusión, de intercambio de ideas, de crecimiento grupal. Había a la vez espacio para la libertad creativa y apoyo en aspectos técnicos.

“Fueron años intensos y de colaboración. Para mí fue una gran ventaja contar con esos profesionales a mi lado. Con Oscar (Vásquez) pude tener acceso a un ojo privilegiado, con profundo conocimiento de la imprenta, papeles, compaginación, tintas y todo lo que tuviera que ver con el proceso de supervisión de producción. También de él aprendí el trato con los clientes, sobre los derechos de los diseñadores y el manejo del tiempo de trabajo… Oscar era un hueso ‘duro de roer’, recuerdo que la primera vez que le mostré un boceto se me bajó la tensión.”

En 1984 Oscar Vásquez renuncia a la Galería de Arte Nacional para atender diversos proyectos con Maraven, filial de Petróleos de Venezuela. Desde su nueva posición contrata de manera independiente a Carolina Arnal.

Los años posteriores a la nacionalización del petróleo en Venezuela (1974) significaron un florecimiento para la cultura gracias al aporte de la industria petrolera. Un claro ejemplo de esto fue el libro El diseño gráfico en Venezuela de Alfredo Armas Alfonso, publicado por Maraven en 1985, un volumen que reunía de manera antológica el quehacer del diseño en el país. Bajo la guía del maestro Gerd Leufert, fue diseñado por Waleska Belisario y Sigfredo Chacón y contó con la maquetación de Carolina Arnal, Tita Madriz y Constanza González.

De esta experiencia laboral surgió la compañía Contexto Taller de Diseño, que dio paso luego a la formación de ABV Taller de Diseño: A, por Arnal; B, por Belisario y V, por Vásquez. También por supuesto es un juego divertido de palabras, al más puro estilo venezolano con eso de “abebé” (a beber).

Los primeros encargos de ABV fueron dentro de la industria petrolera. Destaca el trabajo gráfico de excelente calidad hecho por Arnal y Belisario para la revista Tópicos, una publicación interna de Maraven. “Trabajar en Tópicos fue un filón para resolver problemas rápidos. Diseñar esa revista implicaba muchos riesgos. A veces había que diseñar en ‘abstracto’, por la falta de tiempo, sin tener los materiales completos. En cierta manera fue un proceso similar al diseñar la revista Actual.”

En la dinámica del trabajo de taller con Waleska Belisario, siente que sus personalidades se complementan. “Waleska, es intuitiva mientras que yo soy racional”. Para diseñar le gusta armarse de un proceso lógico. Lee, se informa, investiga, busca referencias… en cierta manera “cocina” lentamente los proyectos para empezar a diseñar. Le gusta encontrarle la “esencia” a los proyectos y trabajar de manera funcional para optimizar los recursos y la materialidad de sus diseños.

Sin embargo ese orden o racionalidad como método, no limita su vocabulario visual y su expresión es mucho más libre, sensual y cargada de humor. No tiene un estilo formal definido. Así podemos encontrar trabajos en los que Arnal privilegia a la tipografía, al collage, la caligrafía o la fotografía.

A lo largo de los años su trabajo se ha especializado en el diseño editorial del ámbito cultural. Destacan de manera notable una serie de agendas hechas para la Fundación Bigott y la Galería de Arte Nacional, donde cada año hay una recreación completa de la mancha tipográfica inspirada en las reproducciones de arte. También en los libros para la Fundación Bigott, donde se detecta un esfuerzo por la excelencia editorial.

Las causas

Paralelo al “trabajo formal”, Carolina ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en lo que ella llama sus “causas”: proyectos bien sea de orden social, político o sencillamente para apoyar a sus amigos.

En el género gráfico de las carátulas de discos, Arnal ha sido una referencia en cuanto a la presentación gráfica de una cantidad importante de nuevos músicos venezolanos. Podemos seguirle los pasos en las portadas de Luis Julio Toro, Alonso Toro, Ensamble Gurrufío y Cheo Hurtado, por sólo nombrar algunos.

En la imagen de El reto, un espectáculo musical de Ensamble Gurrufío, podemos evidenciar su sentido del humor. En la tradición venezolana la pieza musical Florentino y el diablo es un contrapunteo entre el bien y el mal. Para representar este duelo recurrió a una silueta de un llanero e hizo una composición a manera de Yin-Yang, a la que llama de manera jocosa el “yinllanero”.

Arnal profesa un especial interés por las causas sociales, así ha aportado su trabajo gráfico para Avesa (Asociación Venezolana para la Educación Sexual Alternativa), diseñando materiales educativos para adolescentes.

“En el trabajo para Avesa el uso del color y la escogencia tipográfica responden a los códigos visuales de los adolescentes, cómo ellos entienden el mundo, cómo se relacionan y cómo reaccionan. Para mí, poder determinar esos códigos es parte de la esencia.”

En los últimos años Carolina Arnal se ha comprometido con manifestaciones políticas contra lo que ella considera atropellos del gobierno. Así ha liderizado, junto con Ricardo Benaim, proyectos de representación visual propagandística tendientes a la creación de conciencia política y al estímulo de la participación ciudadana para propiciar un giro democrático en su país; trabajo que desarrolla desde 2006 junto a un destacado grupo de creadores venezolanos en la organización “Manifiesta”.

Su labor es una referencia activa para el gremio de diseñadores. Actualmente continúa su trabajo intenso dentro de ABV Taller de Diseño en Caracas.

Jacinto Salcedo, Toronto, 2008

 


1. Esté, Aquiles. “No puede no comunicar, 25 años de diseño gráfico en Venezuela”. En D.G.V. 70, 80, 90 Diseño gráfico en Venezuela. Centro de Arte La Estancia, Caracas, 1996. Pp. 19-20.

Fuentes
DGV 70, 80, 90Diseño gráfico en Venezuela. Centro de Arte La Estancia. Caracas, 1996.
Diccionario Biográfico de las Artes Visuales en Venezuela. Galería de Arte Nacional. Caracas 2005.
Salcedo, Jacinto. Entrevista personal a Waleska Belisario y Entrevista personal a Carolina Arnal.
Williams, Rynn. “South American Vanguard”. En: Graphis 297, 51. Nueva York: 1955, p. 58.