Laura Esponda Aguilar

México, 1970

“Me gustaban mucho los libros, especialmente los ilustrados y en algún momento pensé que eso me gustaría hacer, averigüé un poco y luego me enteré que el diseñador gráfico jugaba un papel importantísimo en la elaboración de los libros.”
 

Al natural: diseño con los pies en la tierra

Laura tiene una pulcritud envidiable. Puedo recordar su caja de materiales de la universidad, sus plumas, escuadras y portafolio impecables. Hacía sus bocetos sin borrones, abeja del diseño, obrera responsable, la diseñadora laboriosa que no hace ruido y responde con la solución clara, limpia, inteligente.

Laura es un bicho raro en nuestro oficio por varios motivos, y en este caso y para ella, bicho es un piropo. El primer motivo es que antes de decidirse por el diseño Laura se debatió entre dos amores: el dibujo, el peldaño que la trajo a esta disciplina, y la biología. Miembro de una familia de médicos odontólogos de larga prosapia en México, con tías veterinarias y químico-farmacéuticas y hermano químico, Laura se ha criado entre ciencia, historia y tradiciones mexicanas. Ella es viajera empedernida, y en sus periplos nunca falta una cámara fotográfica que le permita captar lo que sus ojos ven, y que luego fluirá como la más cristalina sabia hacia sus diseños.

Las fotos y montajes gráficos que usa en las portadas y carteles son obras suyas, siempre que las indicaciones generales del diseño no se lo impidan.

Esponda ha sido desde tiempo atrás una aficionada a la fotografía; durante años practicó los procesos tradicionales de revelado y reproducción fotográfica en el cuarto oscuro que había en el consultorio de sus padres. Ella considera que la imagen fotográfica “es una herramienta indispensable para el comunicador visual”. Pero su gusto por la lente se extiende en terrenos menos habituales: Esponda, que ya es buza con certificado avanzado, comenzará a realizar fotografía subacuática. Además de la fotografía tiene otras aficiones y habilidades: es ejecutante amateur de flauta transversa y es una cocinera excelente.

El segundo motivo que la hace un espécimen raro en la fauna fantástica del diseño es su humildad. Laura no es competitiva más que con ella misma y nunca ha buscado premios. Como ella misma sabe, su máximo reconocimiento son el trato amable y la fidelidad que ha tenido con sus clientes, la mayor parte de los cuales se han convertido en sus amigos. Ella defiende su trabajo del maltrato de quienes no entienden que tienen en frente a una profesional responsable: argumenta y convence con soluciones que nunca son pirotécnicas, por eso se afana en sus bocetos y hace pruebas cuidadosamente organizadas.

Educando los sentidos: formación profesional
“Mi motivación principal para estudiar diseño gráfico fue que siempre me gustó dibujar, creo que desde siempre dibujé bien y esta materia me gustó mucho desde la secundaria, siempre que tenía alguna excusa para dibujar lo hacía. Sé que esto es un lugar común y que saber dibujar a uno no lo hace necesariamente candidato natural para estudiar esta carrera.”

Así fue como Esponda entró a la licenciatura en diseño de la comunicación gráfica de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco en la ciudad de México, la cual curso entre 1989 y 1994. El área de concentración que escogió y la marcó en adelante fue el diseño editorial. Esponda comenta: “No me arrepentiré jamás de haber elegido la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, para estudiar la carrera. Ahí tuve maravillosos maestros. En la universidad descubrí el hermoso mundo de la tipografía; primero con Agnes Goudet, que siempre fue muy motivadora en sus clases para resolver los ejercicios creativamente, y después con Jorge Medrano, que nos transmitió con amor el conocimiento de su historia y también nos enseñó a apreciar su belleza, [él] fue mi director del proyecto terminal y después mi amigo.” (Proyecto terminal en México es una suerte de tesina)

Como muchos diseñadores, Laura pensó que si quería encontrar trabajo debía conocer otras áreas de la disciplina que no había cursado en la universidad, como campañas publicitarias, marketing y medios. Así fue como decidió ingresar a la especialidad en Creatividad y estrategias publicitarias de la Escuela de Diseño del Instituto Nacional de Bellas Artes, 1996. Sin embargo confiesa: “Fue interesante, pero esto me hizo reafirmar, que en realidad lo mío era el mundo editorial y no el publicitario.”

Los diplomados y cursos que Esponda ha seguido muestran claramente cómo se fueron perfilando sus intereses y prioridades en el diseño: conocer las diversas áreas del proceso editorial (tipografía, cuidado de la edición, artes gráficas y mercadotecnia) y estar siempre actualizada en lo que a los aspectos tecnológicos de la profesión se refiere. En ese sentido, y a falta de posgrados en edición, ella es egresada de algunas de las pocas instancias de profesionalización que en esta materia existen en México: los cursos de grupo Versal coordinados por Miguel Ángel Guzmán (“El cuidado de la edición” y “Producción Editorial”); asimismo Esponda obtuvo la Beca Juan Grijalbo-Conaculta para cursar la semana académica “Introducción al mundo del libro y de la revista”. Esta beca es un esfuerzo que desde 1990 realiza la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, la Fundación Juan Grijalbo y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

En esta línea de constante formación, Esponda ha tomado seminarios de tipografía y diseño con reconocidos profesionales internacionales como el cubano Umberto Peña, los diseñadores suizos Yves Zimmermann, André Guertler y Urs Graf y el argentino Rubén Fontana. También participó en la mesa redonda “La tipografía en el diseño editorial” como parte del evento Espacio 2000, de Grupo Televisa. Laura es egresada además de diplomados en computación, producción gráfica digital, diseño de páginas web y ha tomado talleres de ilustración, serigrafía, papel hecho a mano y encuadernación básica.

Aunque es pragmática y no le interesan excesivamente los planteamientos teóricos de la disciplina, frecuentemente Laura ha tomado cursos o diplomado en aspectos conceptuales e históricos como por ejemplo el curso “Escuelas franciscanas y agustinas de artes mecánicas”, Museo de las Intervenciones, Instituto Nacional de Antropología e Historia; el diplomado Logos e imagen. Reflexiones semióticas, retóricas, hermenéuticas y filosóficas de la imagen, de la Universidad Simón Bolívar o ha asistido a Coloquios de Historia del Arte.

Diseño y ciencia: el cruce de los caminos
Como si la vida se encargara de reconciliarnos con nuestros deseos e intereses insatisfechos, en este caso el dilema de haber dejado atrás la biología, Laura comienza su desarrollo profesional de manera independiente como portadista de la Colección Ciencia y Tecnología de Fondo de Cultura Económica (FCE). El trabajo y la estrecha relación que entabla con Maricarmen Farias, quien fue editora en FCE durante muchos años, permitirán que a partir de 1994, Esponda desarrolle muchas portadas de temas científicos. “La entonces gerente de Proyectos Especiales del Fondo de Cultura Económica me dio trabajo como portadista para la colección Ciencia y Tecnología. Aunque esta colección ya estaba diseñada, aquí aprendí un montón porque empecé a resolver las portadas con ilustración y fotografía.” Asimismo también trabajó para el Centro para la Innovación Tecnológica de la Universidad Nacional Autónoma de México e inclusive para Red Ambiental Juvenil de México A.C.

Experiencia en publicaciones periódicas
De 1998 a 2000 trabajó para la editorial Libraria, siendo la encargada de la composición tipográfica del suplemento de libros Hoja por Hoja, el diseño anuncios publicitarios y folletos, así como hará la formación y maquetación de varios libros. “Haber trabajado en Libraria me dio el mejor entrenamiento que un diseñador pueda desear en la formación de libros. Ahí aprendí a trabajar con la tipografía minuciosamente como formadora del suplemento Hoja por Hoja y de algunos libros que me encargaron”.

Historia con sabor: el paso por Editorial Clío
Entre 2000 y 2001 trabajó como diseñadora para Editorial Clío. Allí hizo portadas, composición tipográfica, supervisión de producción y fotografía. Algunos de los proyectos que tuvo a su cargo fueron el Diccionario enciclopédico de gastronomía mexicana;los fascículos coleccionables del mismo diccionario y el diseño de los contenedores para su venta. Además ilustró el libro Nuestra Raíz de Jan de Vos y diseñó, diagramó e hizo la composición tipográfica del libro de arte Banco de México, su historia temprana.Laura también ha podido aplicar sus conocimientos en estrategias publicitariasya que diseñó anuncios publicitarios y folletos promocionales para la colección Nuestros Sabores Las 100 Maravillas de México.

Diseño de proyectos culturales: Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIE-UNAM)
Entre 2001 y 2003 trabajó en el Departamento de Publicaciones del IIE. Allí realizó una variedad de proyectos editoriales dando seguimiento a proyectos realizados por otros diseñadores free lances; hizo la diagramación y el retoque fotográfico de una gran cantidad de material iconográficos que se emplea en las ediciones de esa institución. También llevó adelante la edición gráfica de la Revista de Investigación Anales, el diseño del sitio web de la institución y materiales de difusión (bolsas, catálogos, invitaciones).

En la casa del gigante: trabajando en el Fondo de Cultura Económica
Desde junio de 2005 emprendería un nuevo reto en su carrera profesional cuando le ofrecieron la Jefatura del Departamento de Diseño Editorial de Fondo de Cultura Económica, la editorial más grande América Latina. Actualmente ella es la responsable del diseño y formación de portadas, de la elaboración y la coordinación de ilustraciones. Asimismo coordina el diseño de interiores de libros y catálogos de diversas colecciones: Programa Tradicional que son: Política y Derecho, Administración y Finanzas, Historia, Educación y Pedagogía, Sociología, Psicología y Psicoanálisis, Tezontle y Ciencia. En promedio tiene a su cargo la producción de 16 libros mensuales pero en períodos especiales, como en fechas previa a las feria del libro, el número aumenta. Este volumen de trabajo implica no solo una gran capacidad organizativa sino, y sobre todo, de creatividad y efectividad.

Esponda habla de su trabajo en el Fondo: “Entre los proyectos que he realizado con mayor gusto se encuentra el diseño de la colección Biblioteca de la Salud, las portadas para el Centro de Investigación y Desarrollo Económico (CIDE), de la antigua colección de Ciencia y Tecnología, las portadas de los libros de la colección Tezontle como la edición facsimilar de El arco y la lira, de Octavio Paz, y el diseño de portada e interiores de la obra El Taller de Gráfica Popular que obtuvo el Premio al Arte Editorial 2007, en la categoría de libro de arte.”

Laura entomóloga de páginas en blanco, Laura la que fluye silenciosa en sus diseños.

Marina Garone Gravier. Ciudad de México, 2008