Felicia de Azevedo

Montevideo, 1966

“Hay una solución óptima por cada diseñador”

 

La felicidad de trabajar en diseño

La redacción, o incluso la transcripción de las palabras, jamás podrá llegar a emular una conversación con Feli. Tiene una forma de resaltarlas muy particular: “¿entendés?”, dice… en realidad es un “¿entendeées?”. Y esa pregunta casi siempre viene a formularla después de decir algo aparentemente simple, obvio. Y al rato te encontrás pensando en todas las posibles lecturas que tiene eso que acaba de decir. ¿Entendés?

Otras veces es como que se ensañara con una palabra y la repite tres veces, cada vez más fuerte y con la voz más carraspeada; marcando los acentos con gesticulaciones también cada vez más elevadas: “diseñar, diseñar, diseñar… ¿entendés?”.

No entiendo a Felicia de Azevedo. O es difícil creerle. Porque cuando hablás con ella de diseño, se preocupa enseguida de adscribirse a un oficio. No a una profesión, no a una disciplina. Simplemente a un oficio que se construye y aprende laburando. A una cosa que se hace con la práctica y no con la teoría. Y sin embargo, cuando hablás con ella de diseño, siempre tiene una solidez que solo puede ser hija de pensamientos claros, definidos, asumidos, repensados…

Seguramente a ella le gustaría hablar sobre parte del párrafo anterior. “Simplemente un oficio”. Simplemente… “¿entendeées?”.

Se jacta de contar que se inició cuando la definición era linealmente referencial a la actividad en que se desempeñaba, –incluso para la normativa laboral uruguaya– así que fue tipiadora. Feli empezó a tipiar por el ochenta y pico. Capaz que por el ochenta y siete en Punto y Aparte1. No registra fechas ni amontona papeles efímeros como ella dice. Nunca hizo su currículum, nunca le interesó, y no creo tampoco que lo haga ahora. Pero lo que si registra es que era una época importante, para ella que empezaba a laburar en lo que le gustaba y a [tener que] vivir de ello; y para el país que construía su recuperada democracia.

Inmediatamente después empezó, porque nadie lo hacía y estaba bueno que alguien lo hiciera, a administrar la ubicación de las imágenes en la publicación. Optar por no poner las buenas todas juntas, a repartir las intensidades comunicacionales, y no porque fuera divertido. Lo hacía porque estaba bueno para el lector que eso fuera pensado, diseñado. “El diseño es un oficio al servicio de la comunicación”, ya desde los primeros años. Y esos fueron sus comienzos. Desde allí en adelante siempre le dio un plus a su trabajo. Pero no plus en el sentido común de plus plus, “¿entendeées?”. Da más en el sentido de crecer al diseñar, de nutrirse y aprender, de convivir con un proyecto. Y por eso comenzó a consolidarse como diseñadora, pero sin hacerle asco a tipiar cuando la mano venía de tipiar: “son todos trabajos iguales, y todos están al servicio de la comunicación”.

De allí pasó a Taller de Comunicación2 y por esos años (debería de ser el ochenta y nueve) llegó la primera computadora al Taller. Y había que ir a aprender a usarla, que en el lenguaje de Feli quiere decir, ponerse a hacer cosas en ella. Cuando habla de la máquina hace unos gestos que permiten imaginar un teclado grande, ruidoso… de los primeros… no parece existir una continuidad entre el pienso, diseño, hago en la máquina… intuyo que es apenas la herramienta de turno y que el diseño no pasa por allí.

Luego tuvo un impás con este oficio. De un par de años. Pero siempre le quedó el corazoncito gráfico. Así que volvió al Taller, más o menos en el noventa y uno. Para esta época el diseño era una “forma de vehiculizar cambios o vehiculizar propuestas, debates”. Si no habláramos de ella, diríamos que continuó y profundizó su teoría de diseño. Pero como ella pide quedarse en ese segundo plano, pues ahí es donde importa que esté el diseñador, tan solo diremos que lo siguió practicando.

“Me gusta abrazar proyectos, pero siento que no tengo nada para decir”. No entiendo a Felicia de Azevedo. ¿Cómo que no tenés nada para decir? ¿Y cómo podés decir eso después de decir “me gusta abrazar proyectos”? El punto es que hace de ese “segundo plano” y de ese “nada que decir” algo tan trivial, ¿entendés?, que casi parece que es verdad lo que dice. Pero es en esa dimensión operativa, de oficio, en ese abrazo, que podemos encontrar una sustancia que la hace necesaria para una instantánea del diseño uruguayo actual. Y siendo fieles a ella debemos dejar de buscar la punta del iceberg, y chocar con confianza, aceptando que el diseño en estas latitudes se está haciendo día a día, con ejemplos. “Ejemplos, ejemplos, ejemplos… diseñar, diseñar, diseñar”, diría ella.

“Tengo el lujo de poder parar y ver para donde voy”, dice ahora que viene de ser la Jefa de Diseño de El Observador3. También dice que el nuevo proyecto de trabajo que vislumbra –no importa cual, no le hace a la historia– la hace desarrollar una faceta un tanto postergada de sí misma. Y realmente, ese proyecto, que sigue sin importar cual es, no tiene absolutamente nada que ver con ella, ¡entiendo sí!, por eso se motiva: se siente cómoda para volver a ponerse al servicio del diseño.

Antes de eso había sido también Jefa de taller en Riesgo País4 y por supuesto trabajó en otros estudios de diseño gráfico, pero en todos ellos creciendo de la misma manera y con la misma humildad sincera.

Hay una forma de diseño femenina y otra masculina. Y van más allá de si el ejecutante es varón o mujer, al menos es lo que dice Feli. De un lado lo “lúdico, humorístico, blando, amable, sensible, sensato, y del otro lo suizo, lo alemán, lo racional.” Y aunque se note, no importa cual es cual, porque “es en la síntesis donde van bien las cosas, no en la vuelta.” Y además no importa porque si ella fuera varón, diseñaría igual.

Entendiste.

por Vicente Lamónaca

1 Revista mensual de actualidad política publicada entre 1987 y 1990.

2 Estudio de diseño de Montevideo con más de 25 años.

3 Primer diario uruguayo que se apoyó firmemente en la fotografía y el diseño (http://www.observa.com.uy/). Publicado en Montevideo desde 1991.

4 Semanario que tuvo una brevísima circulación, de apenas unas semanas, pero que tuvo mucho despliegue publicitario y mediático. Sobre temáticas principalmente de actualidad y política. Montevideo, 2003.

 


1 Revista mensual de actualidad politica publicada entre 1987 y 1990.

2 Estudio de diseño de Montevideo con m‡s de 25 a–os.

3 Primer diario uruguayo que se apoyo firmemente en la fotografia y el diseño (http://www.observa.com.uy/). Publicado en Montevideo desde 1991.

4 Semanario que tuvo una brevisima circulacion, de apenas unas semanas, pero que tuvo mucho despliegue publicitario y mediatico. Sobre tematicas principalmente de actualidad y poitica. Montevideo, 2003.